29.10.14

Es imposible amar objetivamente

"Teresa sabía que nunca nadie más volvería a mirarla así." Milán Kundera.

A Lulú.

Un día, después de comer (es decir, cuando ambos tenían dos horas de tiempo libre para sí mismos), fueron los tres a dar un paseo a la ladera detrás de su casa.—No me gusta cómo corre —dijo Teresa. Karenin cojeaba de una pata trasera. Tomás se agachó y le miró la pata. Descubrió en el muslo un pequeño bulto.

Al día siguiente lo sentó a su lado en el camión y se detuvo en el pueblo más próximo, donde vivía el veterinario. Volvió a visitarlo al cabo de una semana y regresó con la noticia de que Karenin tenía cáncer.

Tres días más tarde lo operó él mismo con el veterinario. Cuando lo trajo a casa, Karenin aún no se había despertado de la anestesia. Yacía junto a la cama en la alfombra, tenía los ojos abiertos y se
quejaba. En el muslo tenía los pelos afeitados y una cicatriz con seis puntos.

Trató de incorporarse. Pero no pudo.

Teresa se asustó, pensó que ya no iba a volver a andar.

—No temas —dijo Tomás—, aún está bajo los efectos de la anestesia.

Trató de levantarlo pero le lanzó una dentellada. ¡Jamás había intentado morder a Teresa!

—No sabe quién eres —dijo Tomás—, no te reconoce.

Lo pusieron junto a la cama y se durmió rápidamente. Ellos también se durmieron.

Eran las tres de la mañana cuando de pronto los despertó. Movía el rabo y pisoteaba a Teresa y Tomás. Jugaba con ellos salvaje e insaciablemente.

¡Jamás los había despertado! Siempre esperaba a que uno de ellos se despertase antes de atreverse a saltar a su cama.

Pero esta vez no había sido capaz de controlarse al volver plenamente en sí, en medio de la noche. ¡Quién sabe de qué lejanías habría vuelto! ¡Quién sabe con qué fantasmas habría luchado! Al ver ahora que estaba en casa y reconocer a sus seres más próximos, tenía que comunicarles su terrible alegría, la alegría del regreso y del renacer.

...

Teresa acaricia constantemente la cabeza de Karenin, que descansa tranquilamente sobre sus rodillas. Para sus adentros dice aproximadamente esto: No tiene ningún mérito portarse bien con otra persona. Teresa tiene que ser amable con los demás aldeanos porque de otro modo no podría vivir en la aldea. Y hasta con Tomás tiene que comportarse amorosamente, porque a Tomás lo necesita.

Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son producto de nuestros sentimientos, de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad o maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros.

La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se produjo la debacle fundamental del hombre, tan fundamental que de ella se derivan todas las demás.

...

Sigo teniendo ante mis ojos a Teresa, sentada en un tocón, acariciando la cabeza de Karenin y pensando en la debacle de la humanidad. En ese momento recuerdo otra imagen: Nietzsche sale de su hotel en Turín. Ve frente a él un caballo y al cochero que lo castiga con el látigo. Nietzsche va hacia el caballo y, ante los ojos del cochero, se abraza a su cuello y llora.

...

Además al día siguiente pareció mejorar. Almorzaron. Era el momento en que los dos disponían de una hora de tiempo libre y solían sacarlo a pasear. El lo sabía y siempre correteaba inquieto a su alrededor. Pero esta vez, cuando Teresa cogió la correa y el collar, no hizo más que mirarlos y no se movió. Estaban frente a él, tratando de parecer alegres (por él y para él), procurando levantarle un poco el ánimo. Al cabo de un rato, como si se hubiera compadecido de ellos, se les acercó saltando sobre tres patas y dejó que le pusieran el collar.

—Teresa —dijo Tomás—, ya sé que odias la máquina de fotos. ¡Pero hoy deberías cogerla!

Teresa obedeció. Abrió el armario para buscar la perdida y olvidada cámara de fotos y Tomás añadió:

—Algún día nos alegraremos de tener fotos de él. Karenin ha sido parte de nuestra vida.

—¿Cómo que ha sido? —dijo Teresa como si la hubiera mordido una víbora.

La cámara yacía ante ella en el fondo del armario pero no se agachó a cogerla:

—No la llevo. No quiero pensar en que Karenin ya no estará. ¡Tú ya hablaste de él en pasado!

—No te enfades —dijo Tomás.

—No me enfado —dijo Teresa sin irritarse—. Yo ya me he sorprendido tantas veces pensando en él en pasado. Ya me he tenido que reprimir a mí misma tantas veces. Y precisamente por eso no cogeré la cámara.

...

De la confusa mezcla de estas ocurrencias, crece ante Teresa una idea blasfema de la que no puede librarse: el amor que la une a Karenin es mejor que el que existe entre ella y Tomás. Mejor, no mayor. Teresa no quiere culpar a Tomás ni culparse a sí misma, no pretende afirmar que pudieran quererse más. Pero le da la impresión de que la pareja humana está hecha de tal manera que su amor es a priori de peor clase de la que puede ser (al menos en su caso, que es el mejor) el amor entre una persona y un perro, esa extravagancia en la historia del hombre, probablemente no planeada por el Creador.

Es un amor desinteresado: Teresa no quiere nada de Karenin. Ni siquiera le pide amor. Jamás se ha planteado los interrogantes que torturan a las parejas humanas: ¿me ama?, ¿ha amado a alguien más que a mí?, ¿me ama más de lo que yo le amo a él? Es posible que todas estas preguntas que inquieren acerca del amor, que lo miden, lo analizan, lo investigan, lo interrogan, también lo destruyan antes de que pueda germinar. Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia.

Y algo más: Teresa aceptó a Karenin tal como era, no pretendía transformarlo a su imagen y semejanza, estaba de antemano de acuerdo con su mundo canino, no pretendía quitárselo, no tenía celos de sus aventuras secretas. No lo educó porque quisiera transformarlo (como quiere el hombre transformar a su mujer y la mujer a su hombre), sino para enseñarle un idioma elemental que hiciera posible la comprensión y la vida en común.

Y luego: El amor hacia el perro es voluntario, nadie la fuerza a él. (Teresa piensa nuevamente en su madre y todo le da lástima: ¡Si la madre fuera una de las desconocidas de la aldea, es posible que su alegre brusquedad le resultara simpática! ¡Ay, si la madre fuera una persona extraña! Teresa se avergonzó desde su infancia de que la madre hubiera ocupado los rasgos de su cara y confiscado suyo. ¡Pero lo peor era que el antiguo imperativo «¡ama a tu padre y a tu madre!» la obligaba a estar de acuerdo con aquella ocupación y a llamar a aquella agresión amor! La madre no tenía la culpa de que Teresa hubiera roto con ella. No rompió con ella porque la madre fuera como era, sino porque era la madre.)

Y lo principal: Ninguna persona puede otorgarle a otra el don del idilio. Eso sólo lo sabe hacer el animal, porque no ha sido expulsado del Paraíso. El amor entre un hombre y un perro es un idilio. En él no hay conflictos, no hay escenas desgarradoras, no hay evolución. Karenin rodeó a Teresa y a Tomás con su vida basada en la repetición y eso mismo era lo que esperaba de ellos.

Si Karenin hubiera sido un hombre y no un perro, seguro que hace tiempo ya que le hubiera dicho a Teresa: «Haz el favor, estoy aburrido de llevar todos los días el panecillo en la boca. ¿No puedes inventar algo nuevo?».

En esta frase está encerrada toda la condena que pesa sobre el hombre. El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.

Sí, la felicidad es el deseo de repetir, piensa Teresa.

...

Karenin pasó la noche quejándose. Cuando Tomás lo auscultó por la mañana, le dijo a Teresa: «Ya no esperaremos más».

Era de madrugada, pronto iban a tener que irse los dos de casa. Teresa entró en la habitación a ver a Karenin. Hasta entonces había estado acostado sin moverse (ni siquiera le había prestado atención a Tomás mientras lo auscultaba) pero ahora, al oír que se abría la puerta, levantó la cabeza y miró a Teresa.

Era incapaz de soportar aquella mirada, casi la asustaba. Nunca miraba así a Tomás, así sólo la miraba a ella. Pero nunca con tanta intensidad como esta vez. No era una mirada desesperada o triste, no. Era una mirada de terrible, insoportable confianza. Aquella mirada era una ansiosa interrogación.

Toda la vida había esperado Karenin la respuesta de Teresa y ahora le comunicaba (aún con mayor urgencia que nunca) que seguía preparado para oír de ella la verdad. (Todo lo que proviene de Teresa es para él verdad: incluso cuando le dice «¡siéntate!» o «¡acuéstate!», para él éstas son verdades con las que se identifica y que le dan sentido a su vida.) Aquella mirada de terrible confianza fue breve. Al cabo de un momento volvió a apoyar la cabeza sobre las patas. 

Teresa sabía que nunca nadie más volvería a mirarla así.

24.10.14

La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera

Sinopsis:
Esta es una extraordinaria historia de amor, o sea de celos, de sexo, de traiciones, de muerte y también de las debilidades y paradojas de la vida cotidiana de dos parejas cuyos destinos se entrelazan irremediablemente. 
Guiado por la asombrosa capacidad de Milan Kundera de contar con cristalina claridad, el lector penetra fascinado en la trama compleja de actos y pensamientos que el autor va tejiendo con diabólica sabiduría en torno a sus personajes. Y el lector no puede sino terminar siendo el mismo personaje, cuando no todos a la vez. Y es que esta novela va dirigida al corazón, pero también a la cabeza del lector. 
En efecto, los celos de Teresa por Tomás, el terco amor de éste por ella opuesto a su irreflenable deseo de otras mujeres, el idealismo lírico y cursi de Franz, amante de Sabina, y la necesidad de ésta, amante también de Tomás, de perseguir incansable, una libertad que tan sólo la conduce a la insoportable levedad del ser, se convierten de simple anécdota en reflexión sobre problemas filosóficos que, afectan a cada uno directamente, cada día.

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21.10.14

Archipiélago Gulag, de Aleksandr Solzhenitsyn

Sinopsis:
Archipiélago Gulag era el nombre de la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo xx. En este monumental documento, Solzhenitsyn, que estuvo confinado en uno de esos campos, reconstruye minuciosamente la vida en el interior de la indu stria penitenciaria en tiempos de la Unión Soviética, y su disección se convierte en un viaje a través del miedo, el dolor, el frío, el hambre y la muerte, con los que el régimen totalitario acalló toda disidencia.
Con este primer volumen, al que le siguen dos más, se inicia la traducción íntegra, por primera vez en nuestro idioma, de este legendario testimonio –redactado entre 1958 y 1967– que estremeció los cimientos del totalitarismo comunista.


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20.10.14

Anatomía de un instante, de Javier Cercas

Sinopsis:
«Este libro es un ensayo en forma de crónica o una crónica en forma de ensayo. Este libro no es una ficción. Este libro es la anatomía de un instante: el instante en que Adolfo Suárez permaneció sentado en la tarde del 23 de febrero de 1981, mientras las balas de los golpistas zumbaban a su alrededor en el hemiciclo del Congreso de los Diputados y todos los demás parlamentarios -todos menos dos: el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo- buscaban refugio bajo sus escaños. Este libro es la crónica de ese gesto y la crónica de un golpe de estado y la crónica de unos años decisivos en la historia de España. Este libro es un libro inclasificable. Un libro único.»



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15.10.14

Two English Poems, de Jorge Luis Borges

I
The useless dawn finds me in a deserted street- corner; I have outlived the night. Nights are proud waves; darkblue topheavy waves laden with all the hues of deep spoil, laden with things unlikely and desirable. Nights have a habit of mysterious gifts and refusals, of things half given away, half withheld, of joys with a dark hemisphere. Nights act that way, I tell you. The surge, that night, left me the customary shreds and odd ends: some hated friends to chat with, music for dreams, and the smoking of bitter ashes. The things my hungry heart has no use for. The big wave brought you. Words, any words, your laughter; and you so lazily and incessantly beautiful. We talked and you have forgotten the words. The shattering dawn finds me in a deserted street of my city. Your profile turned away, the sounds that go to make your name, the lilt of your laughter: these are the illustrious toys you have left me. I turn them over in the dawn, I lose them, I find them; I tell them to the few stray dogs and to the few stray stars of the dawn. Your dark rich life ... I must get at you, somehow; I put away those illustrious toys you have left me, I want your hidden look, your real smile -- that lonely, mocking smile your cool mirror knows.  
II
What can I hold you with? I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the jagged suburbs. I offer you the bitterness of a man who has looked long and long at the lonely moon. I offer you my ancestors, my dead men, the ghosts that living men have honoured in bronze: my father's father killed in the frontier of Buenos Aires, two bullets through his lungs, bearded and dead, wrapped by his soldiers in the hide of a cow; my mother's grandfather --just twentyfour-- heading a charge of three hundred men in Peru, now ghosts on vanished horses. I offer you whatever insight my books may hold, whatever manliness or humour my life. I offer you the loyalty of a man who has never been loyal. I offer you that kernel of myself that I have saved, somehow --the central heart that deals not in words, traffics not with dreams, and is untouched by time, by joy, by adversities. I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born. I offer you explanations of yourself, theories about yourself, authentic and surprising news of yourself. I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat.

14.10.14

COVER REVEAL. Faking It #3: Finding It, de Cora Carmack

Sinopsis en español:
Muchas chicas matarían por pasar meses viajando por Europa después de la graduación de la universidad sin responsabilidades, sin padres y sin límite en la tarjeta de crédito. Kelsey Summers no es la excepción. Está teniendo el mejor momento de su vida... o eso se sigue diciendo a sí misma.
Intentar averiguar quién eres es un proceso bastante solitario, especialmente cuando tienes miedo de que no te guste lo que descubrirás. No importa cuánto beba o baile, nada puede alejar la soledad de Katy, pero quizás Jackson Hunt sí. Después de un par de encuentros al azar, la convence de tomar a un viaje aventurero en vez de alcohol. Con cada nueva ciudad y experiencia, la mente de Kelsey se vuelve un poco más clara y su corazón un poco menos suyo. Jackson la ayuda a descifrar sus propios sueños y deseos, pero mientras más aprende de sí misma, más se da cuenta de lo poco que sabe de Jackson.


¿Qué opinan de la portada? A mí me parece que se ve muy bien al lado de las anteriores. 



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30.9.14

Into the deep #1, Into the deep, de Samantha Young

IntotheDeep_no borderSinopsis:
Disfruta tu juventud. Vive como si fuera el último día. Ama con todo tu corazón.
Charley Redford era una chica normal hasta que Jake Caplin se mudó a su pequeño pueblo en Indiana y la convenció de que era extraordinaria. Casi desde el primer día, Jake sacó a Charley de las profundidades y le prometió que podía contar con él. Pero cuando un trágico accidente cambia la vida de Jake, él se hunde y deja a Charley detrás.
Casi cuatro años después, Charley cree que lo ha superado. Eso es hasta que se va a estudiar un año a Edimburgo y se topa, nada menos que con Jake Caplin en una fiesta y con su nueva novia. El chico-malo-reformado intenta convencer a Charley para que lo perdone pero cuando su mejor amiga comienza a pasar tiempo con Jake, no le queda más que hacer una tregua y sin querer, retoman su amistad.
A medida que se hacen más cercanos, las chispas entre ellos regresan y empieza a hacer estragos en sus vidas y sus relaciones. Cuando los celos y el deseo juegan con sus mentes, Charley y Jake luchan por definir lo que significan el uno para el otro. Porque aunque lograran arreglar su situación, no hay garantía de que Charley confíe de nuevo en Jake para llevarla a las profundidades.

Teaser que traduje aquí.
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